plastico elastico

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miércoles 22 de octubre de 2008

Malos tiempos, buenos tiempos


En tiempo de crisis...
Oímos a todas horas que si la crisis tal, que si la crisis pascual... De hecho, 2 de cada 3 palabras son "crisis y problemas..." (Yo también he caído en la tentación y menciona la crisis)
Ahora bien, mi propósito es ayudaros a que la crisis no os afecte u os afecte lo menos posible.
Os voy a recomendar el consejo de Rockefeller (John D. Rockefeller) para salir adelante:
1- Madruga más que tu competencia.
2- Trabaja más que tu competencia.
3- Encuentra petróleo.
Vaya. ¡Qué pequeño detalle sin importancia!
El señor de la foto, NO es Rockefeller, sino John Pemberton, inventor de la Coca-Cola. ¿Quién le iba a decir a él que estaba a punto de crear el imperio Coca-Cola?
Seguro que también madrugó y trabajó mas que la competencia...
Por cierto, dicen que Coca-Cola es la 2ª palabra más conocida del mundo, después de OK. ¿Será posible?


martes 12 de agosto de 2008

¡¡¡No me toquéis las bolas!!!


Es difícil pensar en plástico, o quizá mejor, es difícil pensar como el plástico; porque, ¿acaso el plástico piensa?.
Aunque estoy convencido de que no es así, el plástico no piensa... tengo mis dudas.
El racionalismo occidental está basado en la celebérrima frase de Descartes, "Pienso, luego existo" (cogito, ergo sum - Discurso del método, 1637).
Si el plástico no piensa, entonces no existe; lo que nos llevaría a que nuestro mundo, tal y como lo conocemos hoy, desaparecería de nuesta vista. Buff, la economía se desplomaría...
Mejor no voy a pensar, en eso, pero sí voy a pensar (quiero seguir existiendo), en el plástico, y no a pensar por el plástico.
Si pudiéramos reducir las cantidades de plástico necesarias para algunas de las aplicaciones de nuestro mundo actual, el mundo del futuro nos lo agradecería. Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, estarían en deuda con nosotros, por haber preservado el Planeta, nuestro Planeta, su Planeta. O quizá no nos deberían nada, pues es nuestra obligación.
Sólo quiero decir que sí es posible reducir la utilización de plástico en algunas aplicaciones industriales.
En el ejemplo de la foto, se puede reducir el consumo de film estirable un 38,81% (esos 104 gramitos de diferencia que casi no se perciben).
Por eso titulo este artículo ¡¡¡No me toquéis las bolas!!!... ¿O sí?

domingo 24 de febrero de 2008

PicaroFilm contra Goliath film


Aquella mañana, Picarofilm salió de su casa como cada día, mirando hacia el cielo y rezando para que las básculas de precisión del mundo se hubieran averiado o estuvieran de huelga de pesas caídas.

Su vecino, el micrómetro del primero, le dijo según salía:

- Estás ganando mucho peso, te estás poniendo muy gordo; eso es que comes muchas materias primas de poca calidad.

A Picarofilm eso le estuvo resonando durante toda la mañana en el interior de su tubo de cartón pero, como conocía a su vecino, y sabía que era muy meticuloso con el peso y el espesor, y para él todos los films del mundo podían adelgazar, no le dio más importancia.

Al llegar al primer cliente, se ofreció como de costumbre:

  • Buenos días D.Eficiente… Soy Picarofilm, un film estirable para envolver sus pallets.
  • Ah, muy bien -respondió D. Eficiente- Yo soy un gran utilizador de film estirable. Creo que me puedes interesar.
  • Mire, D. Eficiente, soy muy barato… Mucho más barato que otros films estirables de la competencia.
  • Eso me parece bien, respondió D. Eficiente sin mucha convicción. En mi empresa, como sabes, nuestros costes se ajustan al céntimo, y sabemos que, a veces, lo barato resulta muy caro.
  • No crea usted, D. Eficiente, yo soy barato… muy barato, y mi precio por Kilo, es de los más baratos que pueda usted encontrar en el mercado.
  • Sí, Picarofilm, no lo dudo, pero aquí, nos fijamos en el coste por pallet y no en el precio por Kilo. Hace tiempo que conocemos a Goliath Film® y él nos enseñó mucho de este negocio. Por cierto, ¿tú le conoces?

A Picarofilm le recorrieron por todo su grueso y pesado tubo de cartón unos sudores fríos que le paralizaron…

  • Go… Go… Go… ¿qué?
  • Goliath Film®
  • Sí, he oído hablar de él… Pero es un film muy delgado, muy fino… Seguro que se rompe sólo…
  • Eso pensábamos nosotros aquí. Pero hicimos las pruebas con los pallets más complicados que teníamos, en los que vosotros los films estirables gordos, pasais verdaderos apuros, y él las superó.
  • Puedes preguntarles a Hércules o a Obelix, nuestros muchachos del almacén, que hicieron las pruebas y se sorprendieron.

A Picarofilm no le llegaba el plástico al cuello del tubo, no sabía por dónde salir… Empezó a pensar en Goliath Film®, a quien se había tropezado varias veces durante la semana anterior, en diversos clientes y no había podido conseguir ningún pedido.

  • Es increíble, D. Eficiente, y va usted a confiar más en un producto nuevo que en mi, que soy el de toda la vida… Además por kilos, resulto muy barato.
  • No te ofendas Picarofilm, respondió D. Eficiente, pero cuanto más gordo eres, menos rindes en mis pallets. Además tienes un tubo de cartón muy pesado, que hace que no pueda aprovecharte al máximo. Tu merma es muy alta. Los pallets que hago contigo me salen mucho más caros que los que hago con Goliath Film®. Tu precio por metro, es mucho más alto que el precio por metro de Goliath Film®. Lo siento, pero en mi empresa no tienes sitio.

Picarofilm se despidió de D. Eficiente y salió disparado en busca de otro cliente, D. Ecológico, con quien tenía una cita.

  • Buenos días D.Ecológico, soy Picarofilm, el film estirable más barato del mercado.
  • Hola, buenos días Picarofilm. Si, te conozco, eres un film estirable de los de toda la vida, de esos gorditos, ¿verdad?.
  • Sí, ya sabe usted… Los gordos somos más simpáticos…
  • Bueno, eso no siempre es cierto… Podríamos discutir una semana entera sobre ello, pero pienso que no merece la pena. Vamos al grano, que todos tenemos mucho trabajo.
  • Estooo, buenooo, pueesss… Como le decía al principio de la conversación, soy el film estirable más barato del mercado y me gustaría trabajar aquí.
  • Bueno, Picarofilm… Supongo que estás cualificado para trabajar aquí, pero antes debo hacerte unas preguntas para confirmarlo.
  • Sí, clllaro… tartamudeó Picarofilm.
  • A ver, respóndeme a lo siguiente:

o ¿Cuánto pesas por metro?

o ¿Cuántos metros tiene un Kilo de tu film?

o ¿Cuántos metros tienes en una de tus bobinas?

o ¿Cuántos gramos son necesarios para hacer un pallet de los míos?

o ¿Cuánto pesa el tubo de cartón que tienes?

o ¿Cuántos pallets puedo hacer con una de tus bobinas?

o ¿Cuánto tengo que pagar por el punto verde por los pallets que envuelvo con tu film?

o ¿Cuánto residuo innecesario tenemos que verter al medio ambiente con tu film?

Picarofilm, al escuchar las preguntas de D. Ecológico, volvió a sentir ese sudor frío de nuevo por su pesado tubo de cartón. Sintió como la humedad del sudor debilitaba el tubo y pensó que llegaría al colapso…

  • Pero D. Ecológico, ¿va usted a tener en cuenta todo eso? Si yo soy el film de toda la vida. ¿Qué importancia tiene todo eso?
  • Vamos a ver Picarofilm, claro que tiene importancia. En mi empresa, además de una gran preocupación por reducir los costes, tenemos un fuerte compromiso con el Medio Ambiente. Nos preocupamos de que los pallets que enviamos al mercado lleven el embalaje más ligero posible. Cuanto más ligero sea el embalaje, más económico nos sale el pallet.
  • ¿Has oído hablar del punto verde?
  • Sí claro, D. Ecológico. Pero eso no lo paga nadie.
  • Nosotros sí lo pagamos. Y eso no es todo, además estamos verdaderamente comprometidos con la sociedad en la que vivimos y queremos un futuro mejor para nuestros hijos, y por eso reducimos los residuos todo lo que podemos.
¿Has oído hablar de Goliath Film®?

Volvió el sudor frío a Picarofilm, y no era capaz de articular palabra.

  • Qué te sucede?, le preguntó D. Ecológico.
  • Nada serio. Es la segunda vez que oigo nombrar a Goliath Film® en el mismo día. Es una pesadilla.
  • No te preocupes, hombre… Ya verás como hay algún hueco para ti. Busca alguna empresa en la que no exista preocupación ni por los costes, ni por el medio ambiente y podrás trabajar en ella.
  • Es que, D. Ecológico, de esas empresas, cada vez quedan menos.
  • Es cierto, el mercado competitivo en el que nos movemos, no permite derrochar el dinero.
  • Pues nada, no le entretengo más. Hasta otro día.
  • Muy bien, encantado. Ya sabes, cuando tengas respuesta a mis preguntas, puedes volver y las discutimos.

Picarofilm se despidió y se propuso ir a buscar a Goliath Film®.

  • Me las pagará, iba pensando por el camino. Le voy a poner unas aristas en un pallet, que le dejarán el cuerpo hecho trizas. Ese delgaducho y largirucho de Goliath Film®, me va a dejar en el paro…

Estaba a punto de llegar a la siguiente visita, cuando vio que alguien salía, despidiéndose de D. Riguroso. Parecía que D. Riguroso sonreía a alguien delgaducho y largirucho, muy muy largirucho…

Picarofilm empezó a temblar…

  • No será ese… Sí, parece que sí; ese debe ser Goliath Film®… Bueno… quizá otro día… No sé… no me atrevo…

Picarofilm estaba dilucidando si atacaba a Goliath Film® o no, cuando desde lejos, vio la mano de D. Riguroso que le hacía señas…

Le cambió el semblante de color, pero no le quedó más remedio que acercarse a saludar a D. Riguroso y a Goliath Film®.

  • Hola Picarofilm, dijo D. Riguroso. Precisamente, estabamos hablando de ti.
  • Bueno, espero que bien.
  • Sí, por supuesto. Le contaba a Goliath Film® que eres un chico muy majo y muy dispuesto.
  • Bueno… Se hace lo que se puede.
  • Hola Picarofilm. Me alegro de conocerte, dijo Goliath Film®.
  • Yo también me alegro, respondió Picarofilm diciendo justo lo contrario de lo que pensaba.

En realidad Picarofilm no se alegraba en absoluto. Se podía quedar en el paro por su culpa.

  • Mira Picarofilm, acabo de hacer unas comprobaciones (auditoría de enfardado, me ha dicho Goliath Film® que lo llaman) y me ha convencido de que el coste por pallet es lo que importa. Ya sabes que lo importante para mí es que me convenzan con rigor, y él lo ha hecho, demostrándome, paso a paso, como se puede ahorrar dinero en el film estirable.
  • Ya D. Riguroso, pero como usted sabe, yo soy el film estirable más barato del mercado.
  • Sí, pero lo importante no es sólo el precio por Kilo, sino el coste por pallet. Tienes un tubo de cartón que pesa demasiado, y tienes pocos metros, eres muy cortito. Hago muy pocos pallets contigo.

En ese momento, Picarofilm no pudo resistirlo y se lanzó sobre Goliath Film®.

  • Por tu culpa, me voy a quedar sin trabajo. Mis argumentos no sirven a los clientes exigentes. ¿Dime que puedo hacer ahora…?

Goliath Film® trató de tranquilizar a Picarofilm, pero este estaba fuera de sí.

  • Eres un largirucho y un debilucho… continuó Picarofilm. Estoy convencido de que si hacemos una competición con un pallet irregular y con aristas pronunciadas no resistirás.
  • Vale, te acepto el reto, dijo Goliath Film®. D. Riguroso puede actuar como testigo.

Eligieron el pallet más comprometido que había en el almacén de D. Riguroso: alambre de espino, y se dispusieron a envolverle.

Empezó a dar vueltas alrededor del pallet, se estiraba fácilmente y los pinchos de los alambres de espino quedaban envueltos en el interior del pallet, sin inmutarse.

  • Ji, ji, ji, me hacen cosquillas esos pinchos.

Mientras, D. Riguroso anotaba el número de vueltas que daba al pallet, y los pallets que Goliath Film® hacía con una de sus bobinas...

  • 32 Pallets con una bobina, indicó D. Riguroso. Vaya largo que eres Goliath Film®. Me has sorprendido…
  • Veremos ahora, dijo Picarofilm. Ahora voy yo.

Picarofilm empezó a dar vueltas alrededor del pallet de alambre de espino y notó como los pinchos se le clavaban y rompían su lámina plástica.

  • Ay, Ay, Ay… Estos pinchos van a acabar conmigo.
  • Vamos, resiste, no seas quejica, Goliath Film® le daba ánimos a Picarofilm
  • Ya, tú no te has estirado tanto como yo, decía Picarofilm.
  • Bueno ahora veremos quien se ha estirado más, replicó Goliath Film®.

D. Riguroso, en su labor de notario circunstancial, contaba los pallets que Picarofilm iba haciendo, con gran dolor, pues los pinchos seguían clavándose en su lámina plástica y a veces, hasta la rompían.

  • 10 Pallets con una bobina, concluyó D. Riguroso.
  • No puede ser, dijo Picarofilm, si yo he trabajado más que Goliath Film®, no puedo haber hecho menos pallets.
  • Si Picarofilm, contestó Goliath Film®. Yo estoy hecho con materias primas de última generación y con una extrusora de 5 capas, lo que me permite ser muchísimo más resistente, a pesar de ser mucho más delgado que tú. Mi tubo de cartón es muy ligero, por lo que no tengo casi merma. Mi colaboración a la conservación del medio ambiente es máxima, pues genero muchos menos residuos que al enfardar el pallet contigo. Además la fuerza de sujección del pallet es aún mayor conmigo, pues mis propiedades elásticas son extraordinarias. Tengo muy buena memoria y por eso sujeto con más fuerza el pallet.
  • Goliath Film®, ¿por qué a mi me han hecho tan gordo?, preguntó Picarofilm.
  • Te lo explicaré. Para fabricarte, han empleado materias primas de propiedades inferiores a las premium, e incluso es posible que hayan utilizado otras de calidad subestándar. A veces se pueden emplear incluso materias primas recicladas. Esto hace que no tengas la misma resistencia que yo. También la tecnología que han empleado en tu fabricación, no permite conseguir todas las propiedades que serían deseables en un film estirable.
  • Para corregir tu problema de calidad, te han hecho más gordito de lo necesario y eso te ha hecho mucho más corto. También te han puesto un grueso tubo de cartón, porque el cartón es más barato que el plástico, y te venden por peso. Eso explica que seas el film estirable más barato. Pero no eres el film más rentable para los clientes.
  • Goliath Film®, estoy desolado, dijo Picarofilm. ¿qué puedo hacer?
  • No te preocupes. Todavía tienes posibilidades de trabajar en algunos países donde la picaresca es muy alta y el respeto por el medio ambiente muy pequeño. Pero debes pensar en cambiar. El futuro se basará en la rentabilidad, eficiencia y ahorro de costes.
  • O sea, ¿que me tengo que hacer emigrante?
  • Bueno, aquí también tienes oportunidades, aunque como has visto, cada vez son menos. Los costes y el medio ambiente preocupan, cada día, a mucha más gente.
  • Bueno Goliath Film®, gracias por tu consejo. Voy a hacerme el pasaporte… D. Riguroso, gracias por ayudarme a ver la realidad.
  • De nada Picarofilm. Siento que no te haya sido favorable, pero lo que es, es. No se puede cambiar el futuro, sin cambiar el presente, concluyó D. Riguroso.

Finalmente se despidieron todos. Picarofilm buscó un país cálido a donde dirigirse y encontró la felicidad con una bobina de cinta adhesiva de longitud desconocida y poca masa adhesiva.

Goliath film es una marca registrada por Hicusa Packaging, S.A.

martes 5 de febrero de 2008

Parábola de Juan Luis

Introducción:
El film estirable es un producto desconocido a pesar de su utilización casi generalizada. En general, se piensa que "todos los plásticos son iguales", cuando en absoluto es cierta esa afirmación.
Esta parábola trata de hacernos pensar un poquito "en plástico" y empezar a entender algunas de las diferencias que pueden existir entre distintos productos.

Espero que encuentres interesante esta historia y si utilizas film estirable, puedas ahorrar dinero.
Te doy un enlace a una web, en la que puedes conseguir más información
e incluso una auditoría, si tu volumen la justifica: www.hicusa.com
Saludos,
Antonio M. Luquero

Juan Luis era un fontanero bastante apreciado en su comunidad.

Había prosperado con el boom de la construcción y vivía bien. Una vida cómoda; mucho trabajo, pero con buenos ingresos.

Un día su suerte empezó a cambiar: primero el divorcio (se quedó sólo con la mitad de sus bienes); luego una constructora en crisis le supuso un fuerte impagado, y por fin la crisis de la construcción redujo el trabajo: tuvo que despedir a empleados y acabó en la ruina.

Como Juan Luis era un tipo valiente, se dispuso a empezar de nuevo. Sus 45 años no eran un obstáculo para llamar a las puertas de sus amigos y conocidos. Así que en menos de un mes, estaba trabajando de nuevo; pero ahora, era vendedor.

Se había convertido en vendedor de productos de fontanería. Y parecía que tendría éxito; conocía el producto, era simpático y muy trabajador.

Juan Luis tenía un coche muy potente. Lo compró en pleno boom de la construcción y era la envidia de sus vecinos. Un descapotable de gasolina, 8 cilindros en V y casi 400 cv de

potencia.

El brillo del coche cegaba a los vecinos al entrar y salir del garaje:

- “¡menudo coche!”, exclamaban a su paso

Juan Luis disfrutaba viendo sus caras.

En el nuevo trabajo de vendedor, la herramienta más valiosa, aparte de él mismo, era el coche. Debería recorrer casi 100.000 Km al año si quería conseguir los objetivos y mantener su nuevo trabajo. Como Juan Luis era avispado, lo primero que pensó era que el coche le saldría muy caro, por lo que decidió venderlo y comprar otro adecuado al trabajo que debería realizar en adelante.

Con el dinero conseguido, se compró un buen coche, adecuado a su nuevo uso: cómodo, confortable, económico y seguro. Era un diesel, pero sonaba a música celestial a su bolsillo.

La decisión no fue tarea fácil. Empezó a leer revistas, hizo tablas Excel, buscó documentación en Internet y finalmente “voilà”, encontró el equilibrio: Seguridad 5 estrellas, consumo 5,6 L, un buen maletero, una buena imagen; ya estaba preparado para hacer viajes largos.

Juan Luis, como era de esperar, se convirtió pronto en el vendedor estrella de la compañía. Sus cifras eran las mejores, superando incluso a vendedores muy veteranos, con muchas tablas y muchos amigos. Su cuenta corriente creció rápidamente: salario, comisiones, primas de objetivos, kilometraje, …

Un día, casualmente, en casa de un cliente (José Angel, un fontanero próspero) vio su antiguo coche. Su nuevo propietario lo había comprado a su vez, a otro fontanero en desgracia a quien Juan Luis se lo vendió hacía unos años.

Ahora el nuevo propietario se sentía ufano de su adquisición y se lo enseñó vanidoso a Juan Luis. Este con una gran sonrisa le dijo a su cliente:

- Tienes un buen coche, disfrútalo. Si yo buscara un coche para mi tiempo de ocio, posiblemente compraría uno como el tuyo. Pero yo tengo el coche que necesito para mi trabajo: seguro y económico.




Juan Luis continuó trabajando duramente como vendedor y al cabo de unos años, su jefe le propuso venderle la empresa. Juan Luis que era intrépido y tenía alma de aventurero, por supuesto que aceptó.

Hizo una importante inversión: nuevas máquinas de producción, más rápidas, más automáticas, más rentables… Quería ser la referencia del mercado.

Produciría 20.000 Mt/mensuales, aproximadamente 40.000 pallets al mes (casi 1.000 camiones).

Un día, llamó un vendedor a su puerta. ¡Qué casualidad!, era José Angel, aquél fontanero a quien conoció cuando tenía su antiguo descapotable.

Se saludaron efusivamente y José Angel le comentó el objetivo de su visita:

- Hoy he venido a ahorrar dinero a tu empresa. ¿Recuerdas cuando me visitaste y viste mi coche, que antes había sido tuyo? Dijiste que tenías el coche que necesitabas para tu trabajo.

- Sí, lo recuerdo, dijo Juan Luis.

- Ahora no haces Km, pero sí haces miles de pallets al año.

- Casi 500.000 Pallets al año, puntualizó Juan Luis.

- ¿Y qué “coche” tienes para hacer tantos pallets? ¿Un deportivo o un diesel?, bromeó José Angel.

- La verdad –balbucéo Juan Luis- no lo sé. Las envolvedoras que tenemos ya estaban cuando yo compré la fábrica. Tienen casi 20 años.

- Bueno –dijo rápidamente José Angel- pues yo te propongo hacer el trabajo que tú hiciste cuando compraste el coche para hacer 100.000 Km al año. Yo haré por ti todos los estudios necesarios para conseguir el equilibrio. En mi empresa, a eso lo llamamos “Auditoría de Enfardado” y los resultados que conseguimos son espectaculares: Ahorros de costes y reducción de residuos. ¿Qué te parece?.

Rápidamente Juan Luis le dijo a José Angel:

- Hace 10 minutos, estaba perdiendo dinero con las líneas de enfardado, pero no lo sabía. Ahora pierdo dinero, pero lo sé, así que cuanto antes hagas tus “Auditorías de Enfardado”, antes estaré tranquilo.

José Angel hizo su trabajo y Juan Luis comenzó a ahorrar dinero.

Al mismo tiempo, sus clientes le felicitaron por reducir los residuos plásticos de los pallets. Su empresa fue considerada un ejemplo a seguir por su preocupación por el Medio Ambiente. Incluso un día abrió el informativo de más audiencia por sus logros medioambientales y colaboración al Desarrollo Sostenible…